
Publicado el 11 de octubre de 2007
Estupor. Fue lo que sentí la pasada legislatura, cuando tuve conocimiento del argumento esgrimido por los concejales del Ayuntamiento de Pasaia para subirse los sueldos. El incremento de sus asignaciones económicas respondía, según dijeron, a la necesidad de «dignificar la profesión» de político. Si me sentí enfadada fue porque siempre he entendido que lo que dignifica cualquier profesión es el trabajo bien hecho, y no el dinero que se cobre en el ejercicio de la misma. Me niego a aceptar ese planteamiento chabacano, que nos llevaría a concluir que poco tiene de digna la profesión de todas aquellas personas a quienes el sueldo sólo les da para estrecheces.
Desconozco si nuestros ediles andan mejor de autoestima desde que su labor en la Corporación se traduce en más dinero. Lo que si sé es que, tal vez animados por el evidente esplendor económico que vive Pasaia (¿se entiende la ironía?), esta legislatura varios de ellos se han atrevido a dar un paso más. Y se han adentrado en la senda por la que ya se paseó, muy digno, un concejal del PP en el anterior cuatrienio.
Así las cosas, en el período 2007-2011, una edil del PSE, otro del PNV y uno más de EB cobrarán del Ayuntamiento un sueldo (un buen sueldo) por estar en la Oposición. No tendrán responsabilidades concretas al frente de ningún departamento municipal, pero estarán liberados para desempeñar tareas indeterminadas y labores de control de Gobierno.
Si hacen bien su trabajo, éste puede ser enriquecedor para el municipio. Pero, en la práctica, no se les pedirán resultados ni productividad. Lo único seguro es que cobrarán puntualmente su nómina de 2.987,52 euros brutos mensuales. Opino que, en todo caso, debieran ser sus partidos los que asumieran tal desembolso.
Otros dos ediles y la alcaldesa (los tres de ANV) cobrarán por desempeñar tareas de Gobierno. Ellos y sus compañeros de partido han pedido al Pleno que las remuneraciones de los políticos se vean reducidas. Pero han perdido la votación y se les impone una nómina mayor de la que desean. Les sugiero que busquen la fórmula (que la habrá) para renunciar a parte de ese dinero y hacer que revierta en el pueblo. Esos sueldos no se ajustan a la realidad pasaitarra.
Escrito por Eva Domingo Otero