Pasaian

Antiguos edificios, usos nuevos

Publicado el 16 de octubre de 2008

Arquitectura sostenible, economía sostenible, desarrollo sostenible... Se utiliza tanto la palabra, que se está perdiendo el sentido de la  misma. En mi opinión, las actividades humanas que caracterizan a la cultura occidental no son muy sostenibles, son depredadoras del medio y más o menos transformadoras del mismo.           

Desde mi experiencia profesional, básicamente centrada en la rehabilitación, he podido comprobar muchas veces que los edificios tienen un carácter flexible que permite en algunos casos cambiar su uso sin modificar excesivamente su estructura y fachadas. Se trata de ser pragmáticos, ahorrar recursos, materiales y suelo, para regenerar la ciudad sin resultar más dañinos para el medio ambiente que nos rodea. Al mismo tiempo, se preserva la memoria de la ciudad, la imagen que tenemos de ella.

En la capital guipuzcoana, varias casas de cultura (Okendo-Gros, Larrotxene-Intxaurrondo...) se ubican en edificios recuperados y rehabilitados, incluso alguno de ellos de origen industrial (Jareño-Egia). Ahora mismo está en marcha el proyecto de Tabacalera, que quieren convertir en todo un referente cultural.

Las oficinas de Luzuriaga en Antxo, edificadas en la década de los años 40 del pasado siglo por el prestigioso arquitecto arrasatearra Ricardo Olaran, forman parte de la memoria económica e industrial de Antxo y son el único edificio que queda en pie de lo que fue el patrimonio industrial de esta empresa en el distrito. Su recuperación para actividades socioculturales (en sus 3.000 metros cuadrados podría albergar fácilmente una casa de cultura, un gimnasio, un museo industrial...) sería una buena oportunidad para evitar que la historia industrial de Antxo perdiera un símbolo.

En Pasaia tenemos el Palacio Arizabalo como ejemplo paradigmático de nuevo uso funcional y simbólico, en un edificio privado que pasa a ser público y que acaba alojando las dependencias del Ayuntamiento.

El edificio de las oficinas de Luzuriaga tiene un problema: está en término municipal de Donostia y debería dar esos usos a la población de Antxo, y quizá también a la de Altza. La colaboración intermunicipal parece necesaria. Esperemos que, con el desarrollo de viviendas previsto en Auditz Akular y Luzuriaga, se tenga en cuenta la recuperación de esta pieza del patrimonio industrial vasco.

Escrito por Rodrigo Milla

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