
Publicado el 20 de noviembre de 2007
La televisión se ha convertido en algo imprescindible en nuestras casas y verla es casi una obligación. Los niños también se han habituado a estar delante de ella excesivas horas. Pocas son las casas en las que el televisor permanece apagado todo el día. Es habitual que, si está encendido, no nos preocupemos de si lo que están emitiendo es o no adecuado para el niño. Y es así como los pequeños absorben todo aquello que va apareciendo por la pantalla.
Es bien sabido que los contenidos de los programas de televisión quedan lejos de ser formativos, ya que parecen estar de moda los espacios en los que la gente se falta al respeto, grita, los unos hablan mal de los otros y la violencia es una costumbre.
Apenas hay programas para niños. Hace años había muchos más espacios infantiles y dibujos animados, pero hoy la mayoría de las cadenas no ofrece opciones. Todas se dirigen a un mismo público. Y en los pocos programas infantiles que existen, las imágenes y contenidos que transmiten carecen de valores educativos. No está mal que los niños vean la televisión de vez en cuando; mucho mejor si lo hacen acompañados por sus padres, ya que éstos pueden ayudarles a entender. Muchos niños ven la tele solos e incluso se encierran en su habitación, aislándose de la familia. La tele en ningún caso debería quitar protagonismo a jugar en la calle, leer o practicar algún deporte.
Escrito por Janin Granados