
Publicado el 15 de mayo de 2006
Mostrará la realidad de la Casa de Acogida Infantil PACO y, el 20 de mayo, recaudará fondos a través de una cena, cuyo precio será de cinco euros
El grupo Mexiko Bide de Trintxerpe celebrará entre los días 18 y 20 de mayo sus Jornadas Solidarias, cuyo objetivo principal será dar a conocer y sensibilizar a la población en torno al proyecto de la Casa de Acogida Infantil PACO (Promoción y Ayuda Comunitaria) de México DF.
Esa iniciativa de ayuda a los niños de la calle mexicanos fue, precisamente, la que hizo surgir Mexiko Bide hace diez años, cuando dos personas vinculadas a Trintxerpe (Jesus García y Guzmán Villardón) decidieron viajar allí como cooperantes. Desde entonces, el grupo viene realizando diversas actividades (mercadillos, talleres solidarios, el llamado “cubierto solidario” entre las familias que celebran con un baquete la Comunión de sus hijos), que le permiten seguir colaborando económicamente con el proyecto PACO. Sus envíos de dinero los realizan a través de Cáritas Gipuzkoa y creen que son más efectivos que mandar materiales (libros, juguetes...). No en vano, hacer llegar éstos a México tiene un coste muy elevado.
En esta ocasión, el programa solidario constará de actos tan diversos como una exposición fotográfica, una mesa redonda o una cena solidaria (al precio de 5 euros), entre otros.
La casa de acogida infantil PACO está ubicada en un barrio muy cercano al centro de la capital mexicana y da cobijo a niños en circunstancias diversas. Por una parte, recibe a los llamados niños de la calle, chavales que por diversos motivos han acabado sin hogar y que son conducidos a esta casa por trabajadores sociales o acuden por su propio pie.
Unos segundos usuarios de la casa son niños del barrio y pertenecen a familias que tienen, sobre todo, problemas económicos. Estos chavales permanecen en el hogar comunitario de lunes por la mañana a viernes por la noche, cuando son recogidos por sus padres para pasar con ellos el fin de semana. Ocupándose de sus hijos, la casa hace más llevadera la carga económica de esas familias y garantiza la vida escolar de los pequeños que, de lo contrario, quizá tendrían que ir a trabajar. Un tercer grupo de niños y niñas acude diariamente al centro y luego duerme en sus casas.
PACO dispone de tres locales (un edificio para dormir, un comedor y una escuela) y su finalidad es aportar una formación a esos niños para que puedan tener un futuro digno.
Hace ahora una década, Guzmán Villardón (vecino de Errenteria, muy vinculado a Trintxerpe) buscaba un lugar al que desplazarse como cooperante. A través de la parroquia donostiarra de María Auxiliadora, entró en contacto con la responsable de Cooperación Internacional de Cáritas y conoció el proyecto PACO. En verano de 1997 hizo las maletas y se trasladó durante un año a la casa de acogida infantil del Distrito Federal.
-¿Cuál es la dinámica diaria de esa casa y qué papel desempeñaste tú en ella?
En este hogar hay chavales desde los 3 hasta los 18 años. Se les aporta escolarización, educación, comida y constituye una familia para aquellos niños que no la tienen. Entre los que acuden en régimen de externos e internos, hay unos cien chavales. Los niños que duermen en la casa se levantan por la mañana y van al comedor, lugar en el que se juntan con los otros niños y niñas que van a pasar allí el día. Después de desayunar, llega la hora de hacer los deberes que sus profesores les han mandado en la escuela oficial, a la que van por la tarde. Durante mi estancia en PACO, yo era profesor de Segundo de Primaria y, además, dormía con los mayores y me ocupaba de despertarles y de bajar con ellos a desayunar. Allí había profesores, pedagogos, sicólogos, dos o tres cocineras y una persona para los encargos. La directora es Sor Carmen, una misionera mexicana excepcional que tiene más de 70 años y cuya madre era donostiarra. Sor Carmen renunció en su día a la vida acomodada de la que disfrutaba su familia.
-¿Qué tal fue tu experiencia?
Muy enriquecedora. Hubo momentos duros, pero me integré bien. Yo había sido aquí monitor de Bóveda y observé que cuesta más llegar a aquellos niños mexicanos, porque sus experiencias les han hecho desconfiados. Pero saben valorar el cariño.
-¿Qué necesidades cubre el dinero que se manda desde Trintxerpe a PACO?
Allí les hace falta de todo. Ropa, comida, muebles... En Mexiko Bide nos gusta que, dentro de lo posible, el dinero que envíamos se use en educación. Pero a veces deben utilizarlo para cubrir otras necesidades, incluso sanitarias.