
Publicado el 05 de julio de 2006
Cincuenta años paseando su música y el nombre de Pasaia por toda Euskal Herria (y mucho más allá) bien merecen el homenaje del pueblo. Aunque los miembros de la Txaranga Pasai dicen no ser profetas en su tierra, estos Sanfermines se va a aplaudir su labor asignándoles el protagonismo del txupinazo, así como un lugar de excepción en el desfile de carrozas. Además, los Pasai preparan para noviembre nuevos actos de conmemoración. Convencidos como están de que la continuidad de la txaranga está asegurada, este aniversario tan especial es buena ocasión para desempolvar recuerdos acumulados. La semilla que una cuadrilla de amigos sembró en 1956 en un bar de Antxo germinó con éxito. Fueron primero Peña Elorza, después Polito y sus discos vivientes y, desde hace un cuarto de siglo, Txaranga Pasai.
José Miguel Lazkano Ruiz es el único fundador de la Txaranga Pasai que sigue en activo, si bien tiene previsto retirarse este mismo año. Su amigo Josetxo Linazasoro Larrea, también creador de esta agrupación, dejó la misma hace cuatro años. Ambos eran apenas unos niños cuando se embarcaron en una aventura musical a la que han dedicado en cuerpo y alma su tiempo libre y su ilusión durante cinco décadas, y de la que surgió la que actualmente es la txaranga más antigua de Euskadi.
En vísperas de esta edición de los Sanfermines, en que a los Pasai les será reconocida su importante labor, charlamos con Lazkano y Linazasoro. «Nos va a corresponder lanzar el txupinazo y, para el día del desfile, se nos ha preparado una carroza en la que iremos diez de los fundadores. Yo no sabía nada de todo esto, pero me están liando...», afirma Lazkano entre risas.
En su extensa trayectoria, la que hoy es la txaranga más antigua, «con diferencia», de Euskadi, ha ambientado y ha desfilado por muchísimos pueblos de Euskal Herria, al tiempo que ha estado presente en eventos de Gijón, Oviedo, Burgos, Valladolid o distintos puntos del Estado francés. El pasado año realizó 105 salidas, lo cual demuestra que sigue siendo una referencia.
¿Cómo comenzó esta aventura? «Los amigos nos juntábamos en el bar Elorza de Antxo. En vista de que en otros bares se crearon peñas con músicos para Sanfermines (Peña La Bodega, Peña Molinao, Peña Goiherri...), en nuestra cuadrilla se nos ocurrió sumarnos a esa iniciativa. Así empezamos. Los que éramos músicos tocábamos y los demás salían saltando y animando. Nos compramos unas blusas, el Ayuntamiento nos subvencionó y el bar Elorza comenzó a invitarnos a una cena en fiestas por salir promocionando su nombre», relatan. En aquella época, la franja horaria de 3.00 de la mañana al encierro estaba de-sierta de actividades en los Sanfermines, de manera que ellos comenzaron a llenarla y a retener con música a la gente en la calle hasta el amanecer. Para completar el grupo, les echaron una mano los miembros de la Banda e incluso trajeron a algún músico de Errenteria.
Gran éxito
La iniciativa cuajó y su radio de actuación se amplió, al comenzar a ser requeridos para ambientar las fiestas de otros municipios del entorno. Con el Ayuntamiento de Donostia, por ejemplo, llevan trabajando prácticamente 50 años en sus distintos festejos. Más adelante necesitaron un director y le hicieron la propuesta a Carmelo Iriarte, artísticamente conocido como Polito, «que era humorista, tenía flema y muchas tablas, y logró un gran éxito». Así nació la fanfarre Polito y sus discos vivientes.
Ya sin Polito, la fanfarre prosiguió su camino bajo la dirección de Ricardo Etxeberria, Caíto. En esa evolución por la necesidad de adaptarse a los tiempos, la agrupación se transformó, hacia el año 80, en la Txaranga Pasai. «Aquel paso supuso una reconversión. Pasamos de ser 35 músicos a quedarnos 14, los que éramos del pueblo». Movilizar a 35 personas suponía un coste económico que algunos clientes no podían pagar. Todos estos años, y al margen del nombre adoptado en una u otra época, los Pasai se han caracterizado por su seriedad y por su buen hacer. «Si en un momento dado no hemos podido atender la propuesta de un municipio por tener ya otros compromisos, le hemos recomendado otra txaranga».
Mucha implicación
Quienes han tenido ocasión de seguirles en su trayectoria, saben de su nivel musical. Quizá muchos desconozcan, no obstante, el importante trabajo que se esconde tras el mismo. «Sobre todo cuando haces bailables, como ha sido nuestro caso, no puedes aparecer dos años seguidos con la misma música. El invierno es la época de los ensayos para aprender nuevas piezas, como las que te marcan los 40 Principales», señala Josetxo.
En la temporada de salidas, que se prolonga durante meses, lo difícil para cada músico es conciliar su vida laboral con los compromisos de la txaranga. «¿Que cómo se hace? Pues llegando de Gijón a las 3.00 ó 4.00 de la mañana después de una actuación y yendo prácticamente directos a trabajar», explican. De Gijón, donde han viajado durante años, guardan muy buenos recuerdos. «Nos hospedábamos en colegios, en la Universidad... En la época de veinteañeros lo pasamos muy bien», aseguran.
Visibles desde lejos por sus llamativas camisas de colores, que renovaban cada año, los Pasai han sido pioneros no sólo en vestuario. En los 60 sorprendieron a Antxo primero y a otros municipios después dando a conocer a las majorettes de Mont de Marsans (Estado francés). A su vez, las verbenas Camp de Antxo fueron promovidas por esta txaranga.
Suplencia de lujo
Hoy diez miembros componen esta agrupación. Linazasoro y Lazkano ven garantizada la continuidad de los Pasai. «Tenemos muy buenos reservas. Contamos con una suplencia de lujo», señalan. El hijo del propio Lazkano ha heredado la afición y se les ha sumado, con la ventaja de que toca muchos instrumentos.
Respecto a los Sanfermines, lamentan que aquí también, como en todas partes, haya decaído la fiesta, pero se preparan para vivirla con ilusión. Y en noviembre esperan celebrar la conmemoración de su primer medio siglo de andadura.