
Publicado el 15 de octubre de 2006
Ana Alzelai Belaustegi · Responsable del Departamento de Empleo de la Agencia de Desarrollo Oarsoaldea
Un total de 3.112 personas desempleadas de nuestra comarca acudieron el año pasado a las oficinas que el Departamento de Empleo de la Agencia de Desarrollo Oarsoaldea tiene en Olibet de Errenteria y en la oficina de Trintxerpe. El equipo que les ofreció orientación está compuesto por 23 profesionales, al frente de los cuales de-sarrolla su labor Ana Alzelai. «A nosotros nos corresponde poner en relación a las empresas de la comarca y a las personas que buscan empleo», señala. Para ello, se preocupan constantemente de conocer las necesidades de las empresas y ofrecen a las personas en paro una batería de recursos gratuitos para adaptar su perfil a esos requerimientos.
-Háganos, para comenzar, una descripción general del desempleo en Oarsoaldea. La tasa de desempleo que tenemos hoy no tiene nada que ver con la que teníamos hace 9 ó 10 años. Ha bajado, pero ese descenso puede ser un poco ficticio, porque hay mucha rotación en el mercado laboral. Estamos teniendo descensos en la tasa de desempleo, a costa de que la rotación sea cada vez mayor. También es cierto que a lo largo del primer trimestre de 2006 hemos vuelto a subir un poco esa tasa de paro, al igual que ha sucedido en Gipuzkoa y en la Comunidad Autónoma Vasca en general. Todavía seguimos siendo una de las comarcas con mayor desempleo de Gipuzkoa. Estamos en el 8,45% de paro, por encima de la tasa de Gipuzkoa, que es del 7,85%. Hemos llegado a estar en el 12-14%. Pero también es verdad que estamos por debajo de la tasa de la CAV (9,5%).
-¿Por qué tiene Oarsoaldea una mayor tasa de desempleo que Gipuzkoa? Creo que estamos sufriendo el haber crecido alrededor de la actividad naval y del puerto. Cuando ese sector entra en declive, hace falta una readaptación. De ahí los esfuerzos que se están haciendo en crear polígonos con nuevos nichos de empleo, con actividades que no estén tan ligadas al sector industrial o al naval y que puedan ser punteras. Ahí están Zinealdea o Egiburuberri (dedicado a logística y transporte). Se trata de diversificar y de que no volvamos a sufrir otro declive.
-¿Cuál es la situación en cada municipio de la comarca? En este momento, y también históricamente, la tasa mayor de de-sempleo es la de Pasaia, que sigue sufriendo la reconversión. Su tasa es ahora del 9,1%; es la que más se acerca a la media de la CAV. Y además, con unos problemas añadidos, como el hecho de que muchas personas dependan de ayudas sociales. El municipio con menor tasa de desempleo es Oiartzun, que se sitúa en el 6,50%. Lezo está en el 8,43% y Errenteria en el 8,73%.
-¿A qué se deben estas importantes diferencias? Tienen mucho que ver con el asentamiento de los distintos polígonos industriales que se han ido construyendo en Oiartzun, en Lezo y en Errenteria. Pasaia no tiene terreno y está sufriendo precisamente todo lo contrario: empresas que estaban en la zona portuaria se están yendo.
-Pese a la distinta situación de cada municipio, el perfil de las personas en paro coincide en toda la comarca. La caracterización del desempleo es similar en todos los municipios. La tasa de paro entre las mujeres sigue siendo mayor que la de los hombres. Hay mayor paro entre las personas menores de 25 años y las mayores de 44. Respecto al nivel académico, es muy elevado el porcentaje de desempleados con estudios primarios.
-El Departamento de Oarsoaldea que usted dirige busca impulsar el empleo en la comarca. De manera resumida, ¿cuáles son sus funciones más importantes? En la puesta en marcha de la Agencia de Desarrollo Oarsoaldea, en 1993, los ayuntamientos buscaron potenciar el desarrollo socioeconómico de la comarca y nos surgieron dos grandes clientes a quienes atender: las personas en búsqueda de trabajo (desempleadas o personas que quieren mejorar de empleo), y las empresas. Nos corresponde poner a ambos clientes en relación.
-¿Qué labor realizan con las personas que buscan trabajo? El eje central de nuestra actuación es el área de orientación. Apoyamos a la persona en la definición de su futuro profesional; es decir, analizando las capacidades, actitudes y aptitudes que tiene, consideramos cómo se podría trasladar eso a algo que se valore en el mercado laboral. Y, por otro lado, vemos el perfil de empleabilidad que tiene. Analizamos en qué punto se encuentra, en función de lo que pide el mercado laboral. Si la persona se encuentra en un punto de salida óptimo, se le introduce en el Servicio Vasco de Colocación Lanbide. Tenemos los datos de las personas que buscan empleo y las ofertas de empleo que nos van llegando. Vemos quiénes se ajustan al perfil demandado y esas personas son enviadas a una entrevista.
-En el caso de las personas que no están en una situación de partida óptima para encontrar empleo, ¿qué recursos se utilizan? Efectivamente, hay personas que están muy alejadas del mercado laboral y hay que ofrecerles recursos intermedios. Por un lado, tenemos los recursos de inserción social. En este caso, se busca la inserción social de las personas, a la que le seguirá después la inserción laboral. Dentro de los recursos sociales, contamos en primer lugar con el taller ocupacional Sortu, que trata de potenciar las habilidades sociales. En el itinerario de una persona, el siguiente recurso sería el taller de baja exigencia Txertatu (el compromiso que se exige a las personas es mayor que en Sortu). Luego tenemos los programas Auzolan de empleo y formación; en este caso, se contrata a las personas por períodos de seis meses para realizar labores de utilidad social en el municipio. Estos tres recursos van dirigidos a personas usuarias de los Servicios Sociales, con los que estamos trabajando en red dentro de la iniciativa Urban. Y luego están los programas de Formación Ocupacional. Se trata de preparar a las personas en competencias profesionales demandadas por el mercado laboral. A la hora de programar la formación a impartir, tenemos en cuenta los intereses de las personas desempleadas y también las necesidades de las empresas. En nuestro departamento hay un área de prospección, que se dedica a visitar continuamente a estas últimas. Al finalizar la Formación Ocupacional, hay un periodo de formación en el puesto de trabajo. Intentamos que las empresas que acogen a personas para hacer formación tengan necesidades de contratación, aunque no nos pueden asegurar que vayan a contratarlas. El año pasado se consiguió un 80% de contratación. Por otra parte, disponemos también de los recursos de formación y empleo, en colaboración con los ayuntamientos. Son programas que tienen una formación de unas 300 horas y luego una contratación que puede ir de seis a doce meses. Por último, estarían los programas de fomento de empleo, que son de contratación pura.
-Respecto a sus otros clientes, que son las empresas de la comarca, ¿cómo están respondiendo a la labor del Departamento de Empleo? Estamos intentando implicar a la empresa en todo el proceso, para que no sea únicamente la última receptora de recursos humanos. Queremos sensibilizarle desde la responsabilidad social que tiene, que es, además, un beneficio para ella. En la medida en que se vayan preparando recursos humanos que se ajusten a sus necesidades, será mejor para todos. Estamos colaborando con muchas empresas de la comarca que nos apoyan acogiendo a personas para hacer visitas guiadas por sus instalaciones y explicarles los puestos de trabajo. Nos ayudan también a preparar a los desempleados a la hora de enfrentarse a una entrevista; se pactan pruebas en las que la persona muestra cómo se enfrentaría a una entrevista real. Queremos colaborar cada vez más estrechamente con todo tipo de empresas. Estamos dando los primeros pasos. El año pasado visitamos 242 nuevas empresas y gestionamos 776 puestos de trabajo. Y comenzamos a gestionar la formación continua en las empresas.
-¿En qué sectores hacen falta trabajadores en Oarsoaldea? En la construcción, en metal y en servicios. En lo que a servicios se refiere, en este momento tenemos un curso de concenter (teleoperadoras...). Hemos realizado otro de camarero-cocinero, en el que el 90% de los participantes ha sido gente inmigrante. Y también hemos realizado un curso polivalente de pesca, carne y caja. Este año se han abierto dos grandes superficies comerciales en la comarca (Sabeco y Macro), lo que ha generado más empleo. Con Alcampo y Eroski tenemos convenios de colaboración ante nuevas aperturas.
-Llama la atención el dato de que el 90% de las personas participantes en el curso de camarero-cocinero fueran inmigrantes. El año pasado empezamos a observar un aumento en el número de personas inmigrantes no comunitarias en nuestra comarca. En 2005 atendimos a un total de 305. Por países, la mayor procedencia es la de Marruecos, seguida de Argelia y Ecuador. Muchas de ellas están en situación no regular o regular en precario, deben renovar sus permisos, cumplir una serie de requisitos... Se trabaja en red con los Servicios Sociales y se cuenta con el asesoramiento jurídico de Heldu. En la comarca hay sectores en los que hace falta mucha mano de obra y no la hay. Es el caso de la hostelería o el sector químico, entre otros. En la medida en que va habiendo una mayor oferta de puestos de trabajo, en hostelería van quedando empleos libres, por los horarios y porque los salarios no son muy altos. En la construcción también van quedando vacantes, porque se requiere mucho esfuerzo físico. Sucede otro tanto con el sector químico, donde aún existe la creencia (ya no cierta) de que se utilizan productos tóxicos, aunque las medidas de protección son actualmente espectaculares.
-¿Están accediendo las mujeres a los sectores tradicionalmente considerados masculinos? En nuestros cursos tenemos prioridad hacia las mujeres. Pero en esas profesiones su presencia es aún reducida. No obstante, en cursos como el de pintura, las participantes son mayoritariamente mujeres. En soldadura, desde la Agencia hemos hecho un esfuerzo especial para que esta formación vaya dirigida a ellas. Por otra parte, suele funcionar mucho el boca a boca y cuando hay una profesión tradicionalmente masculina y alguna mujer logra su inserción en ella, se da un efecto multiplicador.
-El mercado laboral ha variado mucho. Ha desaparecido la estabilidad del empleo y difícilmente se puede aspirar a trabajar cuarenta años en una misma empresa. ¿Cómo asimilan los trabajadores este nuevo escenario? Depende mucho de su edad y cualificación. Las personas con titulaciones medias o superiores lo tienen asumido. Saben que, finalizados sus estudios, van a pasar por un periodo de prácticas, que posiblemente serán becarios y que van a cambiar mucho de empresa. Pero saben que cada cambio que hagan va a ser una subida en el escalafón. Con baja cualificación y en edades superiores, se busca más la seguridad y la estabilidad.
-¿Qué mecanismos personales deben poner en marcha las personas que buscan empleo o que quieren mejorar su situación laboral? El Departamento de Empleo es un recurso, pero no tenemos un cajón del que salgan las soluciones para cada persona. La responsabilidad de buscar empleo es suya y nosotros le podemos ayudar y acompañar en ese proceso, diciéndole qué es lo que piden las empresas y viendo cuáles son aquellas características que esa persona tiene como puntos fuertes y como puntos débiles. Potenciamos los fuertes y ayudamos a corregir los débiles. Es primordial una actitud positiva y que asuma los compromisos. La búsqueda de empleo requiere esfuerzo y dedicación, así como conocerse mucho uno mismo. Visitamos empresas continuamente, para ver qué es lo que necesitan. La manera de cubrir esos puestos es mirar en la base de datos y llamar a quienes den el perfil. En todo caso, esas ofertas están expuestas en el Centro de Empleo.
-¿Qué es el Centro de Empleo y qué acogida ha tenido? Es un espacio ubicado en Olibet de Errenteria, con periódicos, ordenadores, fax, teléfono e internet gratuitos, en el que se exponen todos los puestos de trabajo que estamos gestionando y en el que un técnico apoya a quien acude en busca de empleo. Se creó en 2001 y está teniendo muchísimos usuarios. Está abierto a todo el mundo, de 9.00 a 14.00 y de 15.00 a 17.00, de lunes a jueves. Y los viernes de 9.00 a 14.00.
-¿Cuáles son los logros principales que considera ha conseguido el Departamento de Empleo en estos 13 años y cuáles los retos futuros? Entre los logros, destacaría la consolidación del Departamento como un recurso para las empresas y para la población en general. Por otra parte, creo que hemos sabido adaptarnos y buscar nuevos recursos en función de las necesidades que se han detectado, en función de los cambios en la caracterización de las personas en desempleo y en las empresas. En los últimos dos años hemos creado muchos recursos sociales, porque vemos que hay una parte de la población que, si no hacemos algo específico para ella, se va a quedar al margen y podríamos llegar a un paro técnico. Entre los retos más significativos, estaría el seguir con la campaña de sensibilización de las empresas en la responsabilidad social, introducir las cláusulas sociales y la creación de nuevos recursos. Otro de los grandes retos es trabajar todos por mejorar la calidad del empleo, también en la conciliación de la vida familiar y la vida laboral. Esperamos poner en marcha el año que viene la experiencia piloto de un “Txiki Txoko”. Será un espacio en el que puedan dejar a sus niños todas aquellas personas que estén haciendo con no-sotros itinerarios de inserción, formación, o los primeros meses de formación en el puesto de trabajo. Contribuirá a que nadie, sobre todo ninguna mujer, se quede sin trabajar. No vamos a ser una guardería, sino un recurso para la inserción. El Gobierno Vasco ha aprobado esta experiencia piloto y nos va a aportar financiación.
-Otro proyecto significativo es la creación de la empresa de inserción Rubitek. Participan el Ayuntamiento de Lezo, la Agencia Oarsoaldea y una empresa privada. Rubitek está ubicada en Lezo desde enero, tiene a doce personas contratadas y se dedica al rebabado de piezas de caucho. Una empresa de inserción tiene como máximo un 70% de su plantilla compuesta por personas que han firmado un convenio de inserción. La dirigimos a mujeres de familias monoparentales, con cargas y sin apoyos. Por sus compromisos familiares, estas mujeres tienen dificultad para ingresar en el mercado laboral. En esta empresa transitoria, las personas pueden estar en ella un máximo de tres años. En la medida en que están preparadas para ir al mercado laboral ordinario, les apoyamos en la búsqueda de empleo. Ofrecemos trabajo a media jornada y flexibilidad horaria. Si una de estas mujeres tiene que acudir al médico con su hijo o a una reunión, puede recuperar después las horas.
-¿Cómo observa el panorama futuro de esta comarca? Tiene muchas potencialidades. Los polígonos que se han creado en poco tiempo son una primera muestra de ello. Por no hablar del turismo. Yo soy muy optimista. Necesitamos que mucha gente crea en esas potencialidades. Nos lo tenemos que pelear, venderlo y hacer que las entidades financiadoras lo crean e inyecten dinero en la zona.