
Publicado el 15 de octubre de 2006
El 21 de octubre de 2005 el Parlamento de Gasteiz aprobó, por amplia mayoría, instar a los gobiernos vasco y español, y a la Diputación de Gipuzkoa a impulsar la regeneración de Pasaia, sin someterla al puerto exterior. Cuando se cumple un año de aquel acuerdo, la Coordinadora de Asociaciones de Pasaia hace observar que no ha conllevado avances.
«El Parlamento Vasco insta al Gobierno Central, al Gobierno Vasco y a la Diputación Foral de Gipuzkoa a que impulsen de manera prioritaria y coordinada, y sin someter esta actuación a una hipotética construcción del puerto exterior, la regeneración integral tanto de los espacios a liberar de La Herrera como del conjunto urbano de la Bahía de Pasaia, con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes». Este texto corresponde a la enmienda que, hace ahora un año, el 21 de octubre de 2005, suscribían seis de los siete grupos de la Cámara Vasca. 65 votos a favor y 9 abstenciones (las de EHAK).
En el primer aniversario de aquel acuerdo, y, desde la visión de que no parece haber resultado efectivo en la práctica, la Coordinadora de Asociaciones de Pasaia lanza estos días una reflexión «En aquel pleno parlamentario se puso de manifiesto la preocupación de que aquello que se aprobase pudiera quedar en ‘papel mojado’. La realidad que ha seguido a la aprobación de la proposición no de ley ha demostrado que sus miedos no eran infundados», opina este colectivo.
Según el mismo, la ciudadanía pasaitarra percibe abandono hacia el municipio y critica el incumplimiento de las promesas de las instituciones. «Desde la primera comisión interinstitucional para la regeneración, allá por 1997, que recibió el acta de defunción de sus propios promotores por haber sido inoperante, hasta la fecha, los ciudadanos no vemos ningún avance en el futuro inmediato de Pasaia», afirma. En ese contexto, la Coordinadora de Asociaciones de Pasaia se refiere también a los últimos acontecimientos, nada halagüeños, surgidos en torno a la anunciada Sociedad Jaizkibia. La constitución de este organismo interinstitucional (que aspira, según sus promotores, a «regenerar Pasaialdea y el corredor intermodal de Jaizkibel y el Bajo Bidasoa», se ha visto suspendida por los problemas surgidos entre las instituciones llamadas a participar en ella. Así, el Ministerio de Hacienda español no habría aportado el millón de euros comprometido a la sociedad, según denunció la Diputación de Gipuzkoa. A su vez, los siete ayuntamientos afectados por la iniciativa no habrían nombrado aún a sus representantes.
En el caso de Pasaia, la decisión inicial de la alcaldesa de aceptar un puesto de carácter tan sólo rotativo y no fijo en Jaizkibia causó malestar en la corporación municipal y, finalmente, un pleno extraordinario decidió que Pasaia debe exigir contar con una representación permanente, como la que se reserva a Donostia e Irun.
En palabras de los miembros de la Coordinadora de Asociaciones de Pasaia,
«no confiamos en que la regeneración venga de la mano de Jaizkibia, la cual se constituye ampliando su marco geográfico para dar cabida a otros proyectos estratégicos ajenos a la regeneración de Pasaia, y reservando un papel insignificante en el órgano de decisión al propio Ayuntamiento de Pasaia, y nulo a la propia sociedad pasaitarra. Estamos comprobando que su propia constitución y los objetivos que se ha marcado están relegando la ejecución de proyectos que sí podrían contribuir a dicha regeneración».