
Publicado el 17 de octubre de 2007
Su nombre profesional trae música a los oídos. Ni siquiera es necesario haber bailado los ritmos por ella pinchados (en el club Bowie, Hysteria, Ku, Jazz Berri,...) para haber oído hablar de Dj Idoia, cuyo nombre está vinculado al de su «compañero de fatigas», Dj Julen. La disc jockey trintxerpetarra Idoia Lacalle lleva años llenando salas y logrando que la gente se divierta. Este curso se enfrenta a una nueva ilusión: la de ser profesora de Pasaia Musikal. La Escuela de Música es pionera en ofrecer la asignatura de Dj.
-La de disc jockey es una asignatura innovadora en una Escuela de Música. Sí. Estoy muy contenta con la iniciativa y muy orgullosa de la Escuela de Música que tenemos, de la que también soy alumna y que es muy vanguardista. Las clases que voy a impartir están planteadas para personas de cualquier edad que tengan ilusión por aprender a ser Dj. Se necesita un material que es muy difícil tener en casa y en la Musika Eskola existen todos los medios. Los alumnos también van a poder grabar sus sesiones. Julen (Julen Etxazarreta, también Dj) sería mi sustituto si yo tuviera que faltar a alguna clase.
-¿Cómo surgió la idea de comenzar a impartir esta asignatura? Yo empecé a estudiar en Illunbe desde su puesta en marcha. Solfeo, txistu, acordeón... Tras unos años fuera de Trintxerpe, a mi regreso me matriculé en la asignatura de piano. Un buen día, en la Escuela de Música me propusieron impartir clases de Dj. Me pareció ideal. Creo que es fantástica la apertura del centro a nuevas asignaturas. Debo decir que he solido pensar que estaría bien dar clases. Y me gustaba la posibilidad de la Musika Eskola, por estar abierta a distintas edades. Entre mis alumnos tengo a un padre y a una hija.
-Quizá alguno de sus alumnos sea algún día Dj profesional. No aconsejaría a nadie que hiciera un curso pensando que va a poder conseguir una plaza en una discoteca. Es cierto que hoy tienes otras opciones; puedes pinchar, por ejemplo, en bodas. Pero es complicado encontrar trabajo como Dj residente, es decir, conseguir una plaza fija en una discoteca. Yo estuve seis años en Jazz Berri, cinco en Ku, dos en Sound. Y luego he estado pinchando alternativamente en diferentes salas. Residentes sólo quedan en las discotecas de toda la vida. Han desaparecido muchas salas.
-¿Qué características cree que debe tener un buen Dj? Para mí es muy importante que la gente baile y se lo pase bien. Hay que transmitir; no sólo saber mezclar y hacer una sesión tecnicamente perfecta. Hay que estar muy al tanto de lo que sucede en la sala. El propósito es que bailen. A veces debes dejar aparte tus criterios musicales, para adaptarte al público que tienes delante.
-¿Cómo se introdujo Idoia Lacalle en ese mundo? La música ha estado presente en mi vida desde niña. En la adolescencia, en los 80, empecé a salir de noche y a andar por bares en Donostia. Me hice muy amiga de los propietarios del Club Bowie. Allí fue donde tomé contacto con los platos por primera vez. Eran los 80 y había un esplendor musical increíble. Empecé a pinchar los Ramones, Bowie, Iggy Pop... Mi amigo del Bowie vio que yo tenía inquietud y confió en mí para pinchar. Más adelante, me paso lo mismo en el bar Noveccento. Luego estuve en el Txuri-beltz y en Hysteria. Empecé a pinchar con Lenco; ahora sólo se pincha con Tecnis, plato de precisión. Tras el rock, se empezó a introducir el tecno. Y, de manera autodidacta, fui evolucionando.
-Tanto, que hizo de esa inquietud su profesión. Eso fue poco a poco. Fueron confiando en mí y fui de bar en bar (fue mi escuela). Luego llegó el salto a Jazz Berri, donde pinché durante seis años. Ahí nos vimos con el gran público, en una sala con capacidad para 2.000 personas. Después vino Ku. Hubo un boom muy grande de discotecas, y luego muchas desaparecieron. Ahora compatibilizo mi faceta de Dj con otro trabajo. Me llaman para pinchar en fiestas, en distintas salas. He trabajado mucho en Francia.
-¿Por qué han desaparecido tantas discotecas? Hubo un boom muy grande de salas. Y luego vinieron los problemas: molestias a los vecinos, no estaban bien vistas, el riesgo del coche; antes la gente se desplazaba a Zestoa, Deba, Pamplona... para ir a las discotecas, pero hoy se le tiene mayor respeto a la carretera, en la que se ha quedado mucha gente.
-¿Cuál es su estilo como Dj y cuáles sus peculiaridades? Depende siempre del público. Cuando he trabajado de residente me he tenido que adaptar mucho al público, aunque quizá mi criterio musical me habría llevado por otros derroteros. Pero si lo que el público quiere oír en esa sala es algo en concreto... Ahora que ya no soy residente, cuando voy a un local, pincho más lo que coincide con mi criterio, pero siempre que vea que la gente está a gusto. Yo vengo del rock y he pasado por muchos estilos. Ahora me siento muy a gusto con el electro. Hay infinidad de estilos musicales. He puesto tecnotrance, electro, tecnohouse… A veces me llaman para pinchar en salas y me piden un remember, de tal manera que tengo que poner música que ponía antes. Yo siempre he sido muy rockera, pero luego evolucionas. Hoy día me gusta pinchar electro y mezclarlo con diferentes cosas. Sin quedarme clavada en un estilo. Siempre que la sesión sea coherente, no hay problema. Hay que tener gusto, un poco de cultura musical y oído para saber hacer bien los cambios. Si al público le gusta lo que pones, no vas desencaminada.
-El oficio exige estar al día de todas las tendencias musicales. Tienes que estar escuchando y conociendo. Hay tendencias que salen de la noche a la mañana y hay que estar al tanto. Primero te tiene que gustar a ti, porque, de lo contrario, es imposible que transmitas nada al público. Nunca establezco una sesión. Jamás he establecido qué disco voy a poner detrás de otro.
-¿Cuántas horas ha llegado a estar Idoia Lacalle pinchando sin parar? Nueve y diez horas seguidas. Y en fiestas de Donostia, más. Siempre con Julen, mano a mano. Es mi compañero de fatigas. Empiezo a trabajar con él en Hysteria y empezamos los dos a pinchar juntos. Ahora ambos tenemos otros trabajos.
-¿Es un tópico decir que aquí nos puede la vergüenza a la hora de bailar? No he tenido yo esa desgracia. La verdad en que en nuestras sesiones siempre ha habido gente bailando. Es importante estar pendiente de si quienes están en la pista se mueven o no. Lo más bonito es ver que la gente se lo pasa bien. Si no, algo falla.
-¿Y lo más difícil de la profesión? Antes era más fácil conseguir plaza. Hoy la gente paga por ir a pinchar. Por lo demás, ¿lo más difícil…? Hombre, la noche es muy dura. Pero para mí han sido años muy gratos. No tengo nada en especial que señalar.
-¿No ha encontrado obstáculos por ser mujer? En un principio sí que pude notar algo por mi condición de mujer. No hay muchas chicas en esto. En Euskadi está DJ Mari… No sé por qué no se animan. Yo creo que es una cuestión de inquietudes. Cuando empecé, algún comentario oí relacionado con que era mujer, pero sin más. No lo he visto como una traba. Si te ven decidida, que yo lo estaba, y ven que respondes...
-¿Algún reto pendiente? Hacer mi propia música. En casa hago mis producciones, pero no han salido nunca al mercado. Es una posibilidad. Tengo mis inquietudes; voy a la Escuela de Música y estudio piano. Siempre me ha llamado la atención tocar en grupo.
-Mucha gente ha seguido a Dj Idoia de sala en sala. Sí. Lo más bonito de la profesión son los fans. La gente que te sigue, durante quince años. Nos pasa como a los músicos. Van cambiando las generaciones y hay quien va donde tú pinchas porque escuchaba cintas de tus sesiones que tenía su hermano mayor. Desde que dejé de ser residente, hay gente que continuamente se pone en contacto conmigo para saber dónde ando, dónde pincho. Creo que ésta sí es una profesión reconocida. Hoy día, en cualquier evento de cultura musical donde haya grupos, hay disc jockeys.