
Publicado el 24 de abril de 2008
Comenzó siendo una escuela de kenpo kai que, en 2004, se preparaba para el campeonato mundial. Cuatro años después, se ha convertido en el honbu (“central”, en castellano) de la cultura japonesa en Euskal Herria, así como de este arte marcial en toda Europa. Con sede en Oiartzun, el Centro Cultural Japonés Honbu es mucho más que un gimnasio donde se enseñan técnicas de defensa personal.
Bajo su techo, cerca de 200 socios entrenan cuerpo y mente mientras buscan el mejor modo de encontrar el propio camino, el do. Unos lo hallan en los movimientos y la constancia del tai chi. Otros prefieren la serenidad y la elegancia en el trazo de la caligrafía japonesa (el shodo). Son ejemplos de los cursillos ofertados en Honbu, entre los que se encuentran también clases de idioma japonés, cocina, papiroflexia (origami), arreglo floral ikebana o cuidado de bonsais.
Entre los socios del centro también hay quienes se desenvuelven como pez en el agua entre los rápidos y alegres trazados de los dibujos manga. Es el caso de Andrea López, que sueña con ver publicadas las historias que ella misma crea y dibuja; o de Maddi Zapirain, su compañera, una gran fan de las series de magical girls. Yukiko Sakai, profesora de ambas, ve en ellas potencial y el ejemplo de un estilo de dibujo que, lejos de ser una moda pasajera, «se asentará más con cada nueva generación».
Por su parte, Shihan Vidal, profesor de kenpo kai y artífice de Honbu, describe el arte marcial del que posee el título de Gran Maestro como una metafórica «búsqueda, por medio del deporte, del equilibrio personal», al que hay que llegar «sin apartarse del código del bushido». De momento, tiene entre sus alumnos a grandes seguidores de este do. Algunos de ellos están entre los mejores del mundo, cosa que admiten con inusitada modestia y que, sin duda, podrán demostrar en el campeonato de Europa que tendrá lugar en octubre.