
Publicado el 28 de mayo de 2008
Donostiarra vinculado desde hace muchos años a la bahía de Pasaia tanto profesionalmente como por vía familiar (su esposa es sanjuandarra), Juan Luis Gómez afronta desde el pasado mes de octubre el reto de dirigir el centro Itsasmendikoi Pasaia, ubicado en un edificio singular en nuestro urbanismo y en el que ya trabajaba desde hace años.
-El centro que antes era conocido como el Instituto Politécnico Marítimo Pesquero se llama, desde el año 2007, Itsasmendikoi Pasaia. Tras ese nuevo nombre, ¿qué cambios se han producido en esta escuela ubicada en San Pedro?
El objetivo del cambio fue que el centro pudiera adaptarse a los tiempos modernos y pudiera ofertar la formación que nuestros clientes necesitan. Además de la reglada o la específica, también la formación intensiva continua. En ese aspecto, hemos querido potenciar la oferta fuera del centro, ofreciendo cursos en toda la zona del litoral y en casa del cliente, por ejemplo a petición de armadores o federaciones. También buscamos dar respuesta en horarios y épocas especiales, con objeto de que la gente que está trabajando en la mar tenga acceso a la formación. Y, por último, estamos considerando el desarrollo del litoral, asumiendo que, no sólo el sector pesquero, sino conserveras o astilleros, entre otros, puedan beneficiarse de algún tipo de curso o proyecto. Además del nuestro, Itsasmendikoi está compuesto por tres centros del antiguo Mendikoi (Fraisoro, Arkaute y Derio), que se dedican fundamentalmente a la agricultura. Y nosotros, al sector marítimo-pesquero.
-Descríbanos la dinámica de trabajo del centro.
Está dividido en dos áreas: el de puente (con sus aulas y simuladores de navegación) y el de máquinas (con talleres y motores). Actualmente trabajamos en esta escuela 41 personas, entre personal docente y no docente. La formación que impartimos en el curso académico llega a unos 1.000 alumnos. Por una parte, ofrecemos los ciclos formativos de FP de puente y máquinas (cada uno de ellos en los grados Medio y Superior), en los que tenemos matriculados a unos 50-55 alumnos. En formación marítimo-pesquera (certificados de profesionalidad, títulos de marina mercante, títulos de pesca, de buceo, formación sanitaria...) hemos tenido unos 700 alumnos este curso 2007-08. Por último, en los cursos de formación intensiva continua hemos tenido unos 200 alumnos.
-En lo que a los ciclos formativos se refiere, ¿existe un perfil determinado de alumno?
No. Tenemos desde alumnos chilenos hasta gente del interior de Gipuzkoa. Uno de los tripulantes del Playa de Bakio, secuestrado en Somalia, era un alumno de Itsasmendikoi en prácticas y es de Arrasate. Los alumnos tienen posibilidad de acceder a un puesto de trabajo, bastante bien pagado con relación a otras profesiones.
-Pero se ha hablado mucho y se sigue hablando sobre la crisis del sector.
La gente que quiere va a navegar. Hoy no se cubren todos los puestos. Nosotros tenemos una bolsa de trabajo y la inserción laboral de nuestro alumnado se completa al 100%. Y comienzan con sueldos de unos 2.000 euros.
-Quizá el sacrificio que supone la mar desanime a muchos jóvenes.
Puede que la sociedad en sí se haya hecho un poco más cómoda, pero la mar ya no es tan sacrificada. Los barcos actuales son más sofisticados y las condiciones son mejores, tanto en la habitabilidad del barco como en la duración de la estancia en la mar. Los periodos de embarque se están recortando, haciendo compatible la mar con la vida familiar. Además, se está diversificando la oferta y ahora nuestros alumnos también trabajan en embarcaciones de recreo, sobre todo en la zona del Mediterráneo. Embarcaciones de salvamento marítimo, remolcadores, barcos mercantes, atuneros... Hay muchas salidas.
-Episodios como el del Playa de Bakio no van a favorecer mucho la incorporación de gente joven al mundo de la mar.
Esas situaciones siempre han existido. Yo mismo sufrí varios asaltos navegando en Venezuela y Brasil. Creo que se establecerán los medios para evitarlos. Existe un protocolo que la Organización Marítima Internacional está contemplando, con objeto de activar una serie de alarmas ante sabotajes.
-Tomó usted el relevo en la dirección a Isabel Zuazo, a la jubilación de ésta. ¿Qué retos se plantea en esta nueva responsabilidad?
Me planteo lograr el reconocimiento del centro. Mi reto es el del colectivo de profesores y personal de la escuela. Queremos impulsar hacia el exterior este centro. Antes era muy conocido porque sólo existían cuatro en el Estado y éste era el único del Cantábrico. No hemos podido salir más fuera y se trata de que podamos tener nuevas perspectivas y más medios. No queremos quedarnos estancados como un centro más, sino que pretendemos buscar algún tipo de innovación dentro de la propia formación. Además de tratar de atraer nuevos alumnos. Aunque el sector tiene una imagen de estar en decadencia, creo que está estabilizado desde hace un par de años.
-Conoce bien la bahía de Pasaia. ¿Qué opinión le merece?
Esta bahía genera mucha riqueza y necesita más espacio y ser modificada. Toda mi vida he estado vinculado a ella. Antes de ser profesor aquí, también trabajé en una empresa en el puerto.