El artista sanpedrotarra Ricardo Ugarte expone “Itsas-Burni” en Koldo Mitxelena hasta el 5 de septiembre
El espacio Ganbara Aretoa de Koldo Mitxelena Kulturunea (Donostia) acogerá hasta el próximo 5 de septiembre una síntesis del prolífico universo creativo de Ricardo Ugarte.
La exposición “Itsas-burni/Mar y hierro” muestra al público las distintas facetas del artista. La más conocida, la de escultor, está representada por una docena de obras de pequeño formato. Junto a ellas, otras tantas serigrafías, 18 dibujos en papel artesanal y recuerdos (fotografías, catálogos, maquetas, pequeñas esculturas...) ofrecen una visión más global de la trayectoria del autor sanpedrotarra, que llevaba 12 años sin exponer en Donostia.
PASAIAN visitó la muestra con el propio Ugarte y con su esposa, la poeta y narradora Julia Otxoa. Nos recibe una atmósfera de calidez, apropiada para intimar con la obra. Desde el umbral podemos contemplar el conjunto de piezas presentadas al público, que conviven sin pretender solaparse. Esa armonía no es casualidad. Ricardo Ugarte es de los que llega al momento del montaje con la exposición «muy mascada», según nos cuenta. «Decido sobre plano dónde voy a colocar cada pieza, y luego, durante el montaje, no hay sorpresas. No queda más que matizar».
Dos constantes
Empezamos nuestra conversación por el título de la exposición. El hierro y el mar son dos constantes en la obra de Ugarte. Sabemos de dónde le viene su fascinación por el mar. El lo confirma. «Soy de puerto de mar, de Pasajes de San Pedro, de Viuda de Passaman número 1», dice. ¿Y el hierro? ¿Por qué ha sido fiel a ese material durante tantos años? «En función del concepto escultórico que tú tengas, escoges unos materiales que se adecuan a lo que quieres. Y a mí el hierro siempre me ha dado grandes posibilidades, por ejemplo a la hora de plegarlo y de generar una serie de huecos con un espesor mínimo», nos explica.
«Hay materiales con los que uno se comunica. Yo con el hierro siempre me he comunicado muy bien. Me da unas posibilidades expresivas muy buenas», añade.
Es ese material el que le posibilitó crear el módulo que luego se ha dado en llamar ugartiano, cubo hueco con un corte lateral que le permite ir ensamblando módulos entre sí, de forma que se intercomunican en toda la escultura.
«Hay quien dice que el hierro es frío. ¡No lo es! No si sabes dialogar con él», asegura Ugarte. Trabajado por este autor, el hierro es capaz de abrazar la poesía. La obra “Cabello del viento” es un ejemplo. Ugarte pliega pequeñas piezas para conseguir la vibración, el aleteo del aire.
Soledad Alvarez, catedrática de Historia del Arte, afirma de él en el catálogo de la exposición que «es un artista geométrico, incluso a veces de planteamientos formales racionalistas, pero su obra está cargada de espiritualidad y lirismo». También en sus dibujos se asoma a la poesía. A la poesía visual y al letrismo. «Hay una interrelación, a veces, de elementos gráficos, con referencias de esculturas concretas en algunos casos, y la presencia del texto», nos cuenta. Le gusta trabajar su poesía sobre la irregularidad de los papeles artesanales.
BALANCEO (año 1978).
«Es una pieza importante porque confluyen distintos aspectos en una sola obra. Por un lado, el aleteo móvil, el balanceo. Y luego hay una presencia de módulos, de huecos habitables que se sostienen sobre una viga. En muchas piezas mías, hay una viga que sustenta. Es, como en una obra de teatro, un personaje que no es el protagonista, pero que actúa, que tiene un papel. En un momento determinado descubrí que la viga tenía una capacidad expresiva importante. Estoy hablando de los años 90. Y de ahí surge una serie de piezas, algunas de las cuales van a ir a la Bienal de Toyama (Japón), con unas intervenciones mínimas. Me suele gustar esa difícil sencillez».
ANCLA DE BUDAPEST (año1984).
«Esta pieza estuvo hace 25 años en la Trienal Internacional de Budapest. Puede parecer de madera, porque tiene un trabajo de textura diferente y por el tratamiento de ceras y betunes que le doy al hierro. Esta pieza participó en una exposición en Oviedo que fue especial, porque personas ciegas pudieron tocar las esculturas. De “Ancla de Budapest” nació, en 1990, “Ancla para un puerto”, para el muelle Avanzado, por encargo de la Junta del Puerto de Pasajes. Cuando ampliaron el muelle, la retiraron. Un día me llamó la tía Arantxa, de San Pedro, y me dijo: ‘Ricardo, ¡que te han quitado el Ancla!’. En 2008 fue reubicada en la rotonda de Gomistegi».
LA PROA DE LA MEMORIA (año 2007).
«En esta obra hay una especie de simbiosis. Es una proa que tiene las características del ojo de buey y una sugerencia de aleteo, que da como resultado una especie de Samotracia. Hay una ‘Proa de la memoria’ de tamaño grande, de 5 metros, que está instalada en Leganés (Madrid), en recuerdo a todos los inmigrantes. En todos los barrios nuevos de Leganés colocan obras de arte y el que acoge esta escultura mía se llama Arroyo Culebro. Es un barrio muy bien trazado, con una gran avenida. Diseñé un escalonado para la escultura. Ha sido un proyecto bonito; porque ha habido gente que ha estado muy agradecida y cree que ha dignificado el barrio».